El aceite de oliva

El aceite de oliva virgen es el obtenido de la aceituna, exclusivamente por procedimientos mecánicos, o por otros medios físicos en condiciones, especialmente térmicas, que no produzcan alteración del aceite. No debe tener más tratamiento que el lavado del fruto, la molienda, la preparación de la pasta, la separación de fases sólidas y líquidas, la decantación y/o centrifugación y el filtrado. El aceite de oliva virgen es por tanto, el zumo oleoso de un fruto: la aceituna; prácticamente el único aceite que puede consumirse como se obtiene del fruto. Con una buena elaboración se mantiene sin alteración del sabor, de los aromas, y de las vitaminas que el aceite contenía en la aceituna.

¿En qué me beneficia?

Los estudios epidemiológicos muestran que la dieta mediterránea, como la que se sigue en España, Grecia e Italia, disminuye el riesgo cardiovascular, mejorando el perfil de grasas y sustancias anticoagulantes en la sangre, así como la presión arterial y el metabolismo de la glucosa o azúcar sanguíneo.

Además, este tipo de alimentación modula positivamente el proceso de oxidación que deteriora las células, la función del endotelio o tejido que recubre las cavidades orgánicas y el interior de los vasos sanguíneos y el corazón, así como la inflamación, implicada en infinidad de problemas de la salud.

En buen castellano esto significa menos riesgo de padecer arteriosclerosis, Parkinson, Alzheimer, demencia vascular, deterioro cognitivo, diabetes y cáncer, a lo largo de la vida.